La evacuación forzada de miles de cabezas de ganado desde las islas del Paraná, motivada por el aumento del nivel del río, ha puesto al sector ganadero en estado de alerta. Productores deben optar entre trasladar sus animales a campos alternativos o vender anticipadamente sus rebaños. Especialistas en ganadería fueron consultados para evaluar cómo esto impactará en la economía ganadera y en los bolsillos de los consumidores.

Los expertos coincidieron en un diagnóstico similar: habrá movimientos de precios en categorías específicas de ganado, pero el sistema de producción nacional cuenta con la solidez suficiente como para amortiguar la salida de estos animales sin generar crisis de abastecimiento o aumentos descontrolados de precios.

Este análisis moderadamente tranquilizador se basa en la geografía productiva ganadera del país. La Argentina produce vacunos en múltiples regiones, y aunque las islas del Paraná son importantes productivamente, no son determinantes del mercado nacional de carnes.

No obstante, la situación de los productores isleños es dramática. Muchos de ellos han construido sus emprendimientos a lo largo de años o décadas en estos territorios. La crecida los pone ante la disyuntiva de perder animales o asumir costos elevados de transporte y reubicación, con márgenes reducidos.

El evento también expone las limitaciones de las estrategias actuales de gestión de riesgos en la ganadería de humedales. Las islas son productivas en años normales, pero su ubicación las hace inherentemente frágiles ante variaciones en los niveles de agua.

Los especialistas destacaron la importancia de que los productores inviertan en infraestructura de protección, desarrollen alianzas comerciales que permitan respuestas rápidas ante emergencias y diversifiquen sus opciones de mercado. La preparación anticipada es la mejor herramienta para minimizar el impacto de futuras crecidas.

Imagen: Maria Loznevaya / Pexels – Con informacion de La Nación

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