La localidad correntina atraviesa una crisis hídrica crítica después de que las lluvias torrenciales desbordaran los arroyos locales y obligaran a los vecinos a abandonar sus hogares.

La situación climática en el litoral argentino ha tomado ribetes dramáticos durante el último fin de semana, afectando seriamente a varias comunidades rurales. Actualmente se encuentra San Luis del Palmar en emergencia sanitaria y social, luego de confirmarse que hay más de 300 evacuados por un temporal sin precedentes en la región. El desborde del arroyo Riachuelo ha sido la principal causa de que el agua ingresara a las viviendas, superando en algunos sectores el metro de altura. Los centros deportivos y las escuelas locales han sido acondicionados para recibir a las familias que perdieron gran parte de sus pertenencias y animales domésticos. Defensa Civil y el ejército trabajan codo a codo para distribuir víveres y asistencia médica, mientras se mantiene el alerta meteorológico por nuevas precipitaciones. Los vecinos aseguran que la velocidad con la que subió el agua no les permitió poner a resguardo sus muebles, dejando un saldo de daños materiales incalculable. La provincia ha enviado ayuda de emergencia, pero los recursos parecen ser insuficientes ante la magnitud del desastre que ha cortado caminos y puentes vecinales. Se espera que el nivel del agua comience a bajar en las próximas 48 horas, permitiendo el inicio de las tareas de limpieza y desinfección en las zonas más castigadas por la corriente.

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