Según Clarín, la empresa estatal mantiene un nivel histórico de gastos frente a ingresos que representan poco más del 1%. El astillero no logra recuperar actividad productiva y atraviesa una prolongada acefalía.

El Presupuesto 2026 enviado por la administración bonaerense a la Legislatura volvió a poner en foco la situación del Astillero Río Santiago, que proyecta gastos por $105.175 millones frente a una facturación anual estimada en solo $1.210 millones. El contraste resalta en un contexto donde distintas áreas provinciales manejan partidas considerablemente menores aun teniendo responsabilidades operativas más amplias.

Del total asignado, el 93,5% corresponde a salarios para un plantel de 2.700 empleados, con remuneraciones promedio de $2,8 millones. La mayor parte de las instalaciones del complejo permanece inactiva o subutilizada, y el astillero no firma contratos de envergadura desde hace 20 años, según señalan fuentes internas. Esta situación se combina con una estructura sindical que condiciona la gestión y sostiene mecanismos como turnos nocturnos sin actividad efectiva.

La falta de rumbo se agravó tras la renuncia de Pedro Wasiejko, cuyo alejamiento se produjo luego de tensiones con sectores gremiales. Mientras el Ministerio de Producción asegura que existen negociaciones en curso para reactivar proyectos, el presupuesto muestra que los ingresos previstos para el próximo año equivalen a lo necesario para sostener apenas una mínima fracción del plantel actual, lo que vuelve a abrir el debate sobre la viabilidad del organismo.

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