Luego de años de hostigamiento contra una víctima, la Justicia tucumana impuso una pena que incluye una medida de restricción inusual: la obligación de mudarse a otra provincia para asegurar la integridad de la damnificada.

El acosador serial de Tucumán fue hallado culpable por los delitos de hostigamiento y amenazas, recibiendo una condena ejemplar que va más allá de la prisión. Como parte de la sentencia, y con el objetivo de garantizar la paz y seguridad de la víctima, el Tribunal ordenó que el hombre debe establecer su residencia en Santiago del Estero y mantener una distancia mínima de varios kilómetros con respecto a la mujer acosada. Esta medida de «destierro» judicial sienta un precedente sobre cómo la ley puede utilizar herramientas novedosas para proteger a las víctimas de acoso persistente y grave.

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