Un agricultor de Juan José Castelli (Chaco), perteneciente a una familia con tradición en el cultivo de sandías, concretó una operación exportadora que marca un antes y un después para el sector. En los últimos días, envió dos camiones cargados con 56 toneladas de sandías a Uruguay, algo que no se registraba desde hacía más de cuatro décadas. 

El éxito de esta operación se explica, en gran parte, por la reciente eliminación de barreras burocráticas que impedían que el fruto abandonara el país en formato “a granel”. Hasta ahora, la normativa obligaba a embalar o enrejillar las sandías para exportar, lo que encarecía los costos y deterioraba la fruta. El productor lo resumió así: “Esto recién empieza. Queremos que sea el primero de muchos envíos”. 

La implicancia trasciende el mero envío: para la zona del norte de Argentina esta apertura comercial implica una nueva ventana de oportunidades. El clima de la región permite anticipar la cosecha y obtener mejores precios, y con esta operación, los productores no solo buscan aliviar el mercado interno sino también acceder a nuevos órdenes externos y aumentar el valor agregado en la cadena. 

El ministro responsable del área destacó que la operación ratifica que “menos regulación es más exportación”, apuntando a que las reformas permiten que productores que estaban encajonados puedan finalmente competir. Para los analistas del sector, este caso será observado como piloto: si se repite con otros cultivos del noreste argentino, podría marcar el inicio de un cambio estructural en la exportación frutícola y hortícola del país.

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