El exgobernador kirchnerista sostuvo que fue víctima de una operación destinada a “desgastarlo políticamente”. Sin embargo, los avances judiciales muestran que la familia Sena, acusada del femicidio, mantuvo un estrecho vínculo con su estructura política durante años.

Jorge Capitanich volvió a insistir en que el caso Cecilia Strzyzowski fue “una operación de inteligencia para afectarlo políticamente”. La afirmación llega justo cuando la Justicia chaqueña avanza en el juicio que busca determinar las responsabilidades de los siete imputados, entre ellos la familia Sena, cercana al exgobernador durante su gestión.

El exmandatario sostuvo que fue blanco de un plan de desprestigio orquestado por “servicios de inteligencia” y que su gestión no tuvo participación en el crimen. Sin embargo, los fiscales aseguran que los Sena gozaron de poder político y protección institucional durante años, lo que permitió su influencia territorial.

Las declaraciones de Capitanich fueron duramente cuestionadas por dirigentes locales y referentes sociales, que lo acusaron de intentar victimizarse para despegarse de un caso que conmocionó al país. El debate sobre la responsabilidad política en el ascenso y protección de los Sena sigue abierto.

Con el inicio del juicio, la causa vuelve a poner bajo la lupa los vínculos entre la dirigencia política y las estructuras de poder informal que dominaron la provincia durante más de una década.

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