El nuevo CEO, Pablo Iuliano, destacó que “Mendoza tiene una oportunidad con el no convencional” y anunció el desembolso inicial de 7 millones en cinco años para reactivar Payún Oeste, esto se da en el marco de las políticas de inversión favorables que habilita el Gobierno Nacional.
La reestructuración financiera de Aconcagua Energía se dio en un escenario nacional que permitió la llegada de capitales frescos. Con una adhesión del 94,4% de su pasivo y la capitalización de 36 millones de dólares tras el ingreso de Tango Energy, la compañía logró sanear su balance y encarar un plan de desarrollo ambicioso en Mendoza.
El proyecto más destacado se centra en el bloque Payún Oeste, en Malargüe, inactivo por más de diez años. Allí se destinarán 8 millones de dólares en una década, con un fuerte desembolso inicial de 7 millones en los primeros cinco años. La iniciativa incluye reactivación de pozos, estudios geológicos, perforación de nuevos pozos, infraestructura de superficie y saneamiento ambiental.
El nuevo CEO, Pablo Iuliano, ex YPF, sostuvo que “Mendoza tiene una oportunidad con el no convencional que aún no ha sido completamente explorada”. Enfatizó también que es necesario “ser eficientes y estabilizar la producción convencional” para apuntalar el desarrollo inmediato y garantizar regalías e ingresos adicionales para la provincia.
Con este plan, Aconcagua Energía busca reposicionarse como un actor clave en el upstream, en línea con la estrategia nacional que fomenta eficiencia, sustentabilidad y desarrollo de Vaca Muerta. La apuesta refuerza la confianza de los inversores y demuestra cómo el marco económico impulsado por el Gobierno Nacional abre la puerta a proyectos de largo plazo en el sector energético.






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